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Los automóviles son responsables del 80 por ciento de esa contaminación

Un estudio de Siemens desvela que el transporte genera el 41 por ciento de las emisiones contaminantes en Madrid muy por encima del porcentaje de otras ciudades europeas, como Copenhague donde el transporte supone el 20 por ciento de las emisiones totales, o Helsinki  donde son el 32 por ciento.


El transporte genera el 41 por ciento de las emisiones contaminantes en Madrid
 
 
 

(12/07/2017)  

El estudio de Siemens realizado en colaboración con el Ayuntamiento de Madrid, analiza y evalúa más de doscientos parámetros de la ciudad para estudiar las medidas capaces de disminuir las emisiones contaminantes y mejorar la calidad del aire en la capital española.

Para la elaboración del estudio se ha utilizado la City Performance Tool, una herramienta que monitoriza datos generales de la ciudad, como la población o las dimensiones geográficas, y otros más específicos relacionados con los hábitos de transporte, los edificios o el sistema energético.

El enfoque del análisis ha tenido en cuenta los objetivos ambientales del Ayuntamiento para 2020 y 2030 con la intención de determinar cuáles son las tecnologías más eficaces para lograrlos y con mayor beneficio para la calidad de vida de los ciudadanos.

Conclusiones

El 41 por ciento de las emisiones de gases de efecto invernadero que genera el transporte en Madrid, está muy por encima de los niveles de otras ciudades europeas donde se ha realizado este mismo estudio, como Copenhague o Helsinki, con el 20 y 32 por ciento respectivamente. El 59 por ciento restante corresponde a emisiones procedentes de edificios e infraestructuras.

De las siete toneladas de emisiones equivalentes de dióxido de carbono relacionadas con el transporte que se analizaron en Madrid, más del 80 por ciento proviene de los vehículos privados. Los coches son también responsables de más del 80 por ciento de las partículas y los óxidos de nitrógeno.

Del total de los 23.000 millones de kilómetros que los madrileños recorren al año, el 62 por ciento se realizan en coche, el 30 por ciento en tren, metro y autobús y el 5 por ciento en taxis, motos y bicicletas.

Objetivos

El Ayuntamiento de Madrid ha marcado como objetivos medioambientales a corto y largo plazo conseguir un 20 por ciento de reducción de dióxido de carbono en 2020 y un 40 por ciento en 2030; un 10 por ciento menos de consumo final de energía; un 20 por ciento de disminución de las emisiones contaminantes relacionadas con el transporte y un 25 por ciento de reducción del uso energético en edificios públicos y gubernamentales.

Del informe elaborado por la herramienta City Performance Tool de Siemens se desprende que sólo se puede obtener una reducción del 10 por ciento de las emisiones por la simple mejora del rendimiento de automóviles hasta 2030. Sin embargo, para conseguir entre el 20 y el 30 por ciento restante sería necesario implementar medidas como un sistema de peajes que permitiría obtener una reducción rápida y con un menor coste comparado con otras tecnologías.

Otra opción es la transición de todos los autobuses públicos, un 70 por ciento de los taxis y un 20 por ciento de los coches privados a vehículos de combustibles alternativos como los coches eléctricos, los híbridos enchufables o los e-taxis, y también los programas de formación en eco-conducción.

Herramienta

La herramienta City Performance Tool puede llegar a analizar hasta 350 tipologías de datos, identifica qué tecnologías de los sectores de transporte, construcción y energía se adaptan mejor a cada ciudad para disminuir los niveles de dióxido de carbono, mejorar la calidad del aire y elevar el nivel de empleo local.

Concretamente para Madrid, se ha basado en un modelo que abarca datos de los sectores de transporte y energía, incluyendo generación eléctrica y cuota modal de viaje; ha medido el impacto de las tecnologías en los niveles de distintos contaminantes y ha calculado el dióxido de carbono en distintos ámbitos de los sectores de energía y transporte.

También ha evaluado el rendimiento de cada tecnología teniendo en cuenta indicadores económicos, como la inversión total requerida con sus costes hasta 2025, y el número total del empleo que se podría crear en la economía local.