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Formaba parte de la serie 10100, posteriormente, 301 de Renfe

El Museo del Ferrocarril, con la colaboración de Intefer, concluyó los trabajos de recuperación estética y funcional de la locomotora de maniobras Memé, 301-012. Cedida por Adif a la Fundación de los Ferrocarriles Españoles, sus últimos trabajos habían sido en el taller vallisoletano de Redalsa, y desde hace ya unos meses se utlilizaba en todas las maniobras del Museo.


Restaurada la locomotora de maniobras Memé 301-012
 
La Memé asumiendo sus primeros trabajos ya completamente restaurada
 
 

(07/03/2017) Con la finalización de los trabajos de pintura exterior, el interiorismo de la cabina y el cuadro de mando, a  finales del pasado mes de octubre, quedó concluida la tercera y última etapa en la intervención general de restauración de la locomotora de maniobras 10112, conocida como "Memé".

Los trabajos de restauración han sido realizados por Intefer, adjudicataria del concurso público de restauración, especializada en trabajos de preservación del patrimonio técnico-industrial, que ha aportado toda la asistencia técnica e histórica necesaria, con apoyo del área de Conservación del Museo.

Desde su llegada al Museo del Ferrocarril de Madrid, el 23 de mayo de 2015, procedente de Valladolid, tras unos meses en la base logística de Abroñigal, la pequeña locomotora ha estado ubicada en las vías exteriores del Museo, lugar donde se han desarrollado todos los trabajos de restauración y puesta en marcha en estos últimos meses.

Diseño por votación popular

En la Jornada de Puertas Abiertas del año 2015, la locomotora “Memé” fue  protagonista de una singular iniciativa de participación del público, que eligió en votación popular la decoración exterior que luciría la locomotora una vez restaurada.

El acabado elegido, por un reducido margen, fue el original de fábrica, verde oscuro, con el bastidor en rojo y diversos accesorios, como pasamanos, topes, etcétera en color negro. Los tonos de pintura originales se encontraron sobre los distintos elementos de la locomotora, y bajo innumerables capas de pintura añadidas a lo largo de sus años de servicio.

Si bien la locomotora se encontraba completa en todos sus elementos principales, el deterioro que estos padecían requirió complejos trabajos para lograr que la locomotora funcionara por sus propios medios. Algunos de estos componentes no han podido ser recuperados y se han reemplazado o reconstruido artesanalmente, incluso utilizando elementos de nueva fabricación, réplica de los originales.

Maniobras

Con todo ello, su pleno funcionamiento se logró en el mes de marzo de 2016, haciéndose cargo desde entonces de la mayor parte de las maniobras y movimientos que las actividades del Museo han requerido.

Una vez en funcionamiento, se inició la restauración estética y de funcionalidades auxiliares, como los sistemas de alumbrado, que se encontraban totalmente inservibles. El deterioro del vehículo obligó a decapar totalmente las partes metálicas exteriores e interiores y a reemplazar el suelo de la cabina de conducción.

En la Jornada de Puertas Abiertas del Museo, celebrada el pasado 29 de octubre, ya se pudo contemplar la locomotora en todo su esplendor.

Incorporación motor diésel

En la década de 1950, Renfe utilizaba para la formación de trenes en sus estaciones exclusivamente locomotoras de vapor, la mayoría con una antigüedad que superaba ampliamente los setenta años. Muchas de estas locomotoras no eran apropiadas para este servicio, al haber sido concebidas como locomotoras de línea.

Renfe decidió afrontar una importante modernización del servicio de maniobras, con la incorporación del motor diésel en el nuevo material. Junto con otros tipos de locomotoras más grandes, con apoyo tecnológico extranjero o directamente importadas, se desarrolló un tipo de locomotora pequeña, destinadas a movimientos de poca envergadura en talleres y estaciones, con gran economía de explotación y de máxima facilidad en su conducción.

Diseño alemán

Estas locomotoras estaban inspiradas en las dos pequeñas locomotoras de maniobras de diseño alemán que “La Maquinista Terrestre y Marítima” (MTM) había fabricado para la Compañía MZA en los años treinta, utilizando un motor nacional fabricado por la Empresa Nacional de Autocamiones, Enasa, de 130 caballos.

El primer prototipo, recibido por Renfe en 1956, fue sometido a diferentes pruebas, satisfaciendo ampliamente los objetivos para los que fue diseñado. El constructor bautizó con el nombre de "Memé"  al prototipo, y el apelativo se mantuvo durante toda la trayectoria de estas pequeñas locomotoras.

Poco después, se  realizó un pedido de 46 unidades, que se construyeron entre 1959 y 1963, conformando la serie 10100, posteriormente, 301, según nomenclatura UIC en Renfe. Su construcción corrió a cargo de La Maquinista Terrestre y Marítima, Material y Construcciones (Macosa) y Euskalduna.