Dentro de las diferentes alternativas para desarrollar el modelismo artesanal de pieza, la categoría que se considera como máxima es la que utiliza como materia prima el latón. El uso de este metal, en forma de plancha fotograbada o fundición, no tiene por que garantizar el rigor ni el acabado del modelo ya que estas cualidades dependen de una buena concepción de la pieza y de la habilidad del modelista, pero lo que resulta indudable es que la robustez y estabilidad que aportan estos materiales son muy superiores a los del plástico o la resina.
(02/12/2007)
Como contrapartida, la fabricación de un modelo de latón resulta significativamente más compleja y requiere el uso de procesos, herramientas y experiencia que no están al alcance de la mayoría de los aficionados. Por ejemplo, la realización de una plancha de latón grabada, aunque es posible utilizar métodos caseros, requiere el uso de lacas fotosensibles, una insoladora de luz ultravioleta (podría usarse directamente la luz solar, pero con pocas posibilidades de éxito), sustancias químicas muy corrosivas y cuyo manejo y eliminación son engorrosos y arriesgados y la posibilidad de poder diseñar e imprimir los negativos de los motivos que se quieren grabar.
Todo esto, además, no se aprende leyendo un manual y requiere ganar una experiencia a base de pruebas y conclusiones derivadas de los errores cometidos. En cuanto a la reproducción de piezas de latón por fundición, ya sea con moldes de caucho o por la técnica de la cera perdida, dadas las temperaturas requeridas y las características de esta aleación, es necesario el uso de centrífugas y, más que experiencia, ser un auténtico profesional.
A estas dificultades hay que añadir la motorización en el caso de las locomotoras, ya que no siempre es posible utilizar un conjunto bastidor-motor procedente de modelos comerciales. En esta fase, a veces, además del diseño del sistema de transmisión, es preciso tener que recurrir a motores de importación, tratando directamente con los fabricantes, lo que conlleva una gestión que puede resultar laboriosa.
Otra alternativa es la de partir de los kits que incluyen las planchas fotograbadas y las piezas fundidas necesarias para montar un determinado modelo y, en ocasiones, el bastidor y la motorización. Evidentemente, de esta forma ya están resueltos los pasos más complicados del proceso, pero persiste la dificultad del montaje ya que las uniones se realizan por soldadura y, aunque pueda parecer fácil, soldar bien también tiene su dificultad, sobre todo en el caso de un modelo en el que toda su estructura es metálica y, por tanto, el calor se transmite pudiendo afectar a las soldaduras próximas a la que se está realizando.
Por estos motivos y, fundamentalmente, por la considerable cantidad de horas de mano de obra que implica la construcción de un artículo de estas características, el coste de estos modelos terminados suele ser elevado, lo que no está en contradicción con que la relación calidad-precio sea la adecuada.
No son muchos los fabricantes españoles de modelos ferroviarios metálicos de fabricación artesanal que mantienen una trayectoria en el mercado ya que, para poder desarrollar adecuadamente esta actividad con cierta continuidad, tienen que darse una serie de condiciones como son tener conocimientos suficientes para desarrollar el proyecto y diseñar las máscaras (interpretación de planos y manejo de programas de diseño gráfico), posibilidad de realizar o subcontratar el fotograbado y la fundición de piezas, experiencia en montaje y soldadura, capacidad para importar motores, ruedas y transmisiones, experiencia en pintado y acabado y, finalmente, ser capaz de ofrecer una garantía y servicio posventa.
ATF Models.
Una marca que ha demostrado que cumple todos estos requisitos y ya con una larga trayectoria en el reducido mercado del modelismo ferroviario artesanal es ATF. Desde sus inicios, en 1992, su producción se ha centrado en una de las facetas más complejas: las locomotoras de vapor, El primer modelo de esta marca corresponde a la locomotora-tender 040-0222, ex–Central de Aragón.
Después de esta pieza vio la luz una espléndida versión de la locomotora eléctrica de la serie 6100, decorada en la versión original de Norte y en los colores de Renfe y después le siguieron algunos ejemplares de material remolcado, un furgón de bogies DD-601 que en su día fue objeto de una descripción más detallada en las páginas de VÍA LIBRE, una serie de tres coches de bogies metálicos del Central de Aragón, coches de ejes de madera de estribo lateral de MZA de 1ª, 3ª y mixto 2ª-3ª, un coche BB-300, un furgón DV-30786 y tres versiones de los furgones de la serie DV-61001-61100. Todos los modelos son de construcción totalmente metálica, incluyendo bastidor y cajas de grasa y, en algunos casos, se ofrecía la posibilidad de adquirirlos en forma de kit de montaje.
Con la experiencia adquirida en el desarrollo de material remolcado, ATF emprende proyectos de más envergadura y acomete la fabricación de algunas de las locomotoras de vapor más representativas y potentes que han circulado en España. Este es el caso de la “Confederación”, la “Mikado” y la “Santa Fé”, dando lugar a modelos excepcionales, tanto en su acabado como en su funcionamiento en vía, pese a tratarse de rodajes de cuatro y cinco ejes acoplados.
Otras de las reproducciones acometidas han sido las de una locomotora de dimensiones más reducidas pero de una considerable complejidad mecánica, al tratarse de una Mallet de cuatro cilindros (040-4013) procedente del ferrocarril Central de Aragón y de una 030 de la serie 1700 de Norte, disponible también en versión Renfe. La última novedad, presentada este año, corresponde a la locomotora-tender “Gallarta” (040-0231), ex–Triano.
En estas locomotoras, el motor puede estar instalado en el tender o en la propia locomotora, según las preferencias del cliente. En general, el funcionamiento es más suave cuando la tracción la aporta el tender, ya que el reducido diámetro de las ruedas favorece la marcha lenta pero, algunos aficionados, son más partidarios de la autenticidad y prefieren que, como en la realidad, la locomotora arrastre al tender y no al revés. Los motores equipados son Scap o Thensodo, las ruedas y ejes Romford y las transmisiones y engranajes suelen ser de fabricación propia y adaptada a las características de cada modelo.
Los antiguos furgones de caja de madera también son fuente de inspiración habitual para este fabricante, y además del anteriormente mencionado DD-601, se añaden al catálogo el DD-1/5 y el “Estafeta” DDE-638, ambos cuidadosamente detallados y equipados con unos bogies “Prusianos” fabricados íntegramente en latón.
Una de las características del catálogo de ATF Models es la existencia de referencias, en forma de kit de montaje, cuya construcción cubre un amplio rango de grados de dificultad. Evidentemente, el montaje de una gran locomotora está reservado a los modelistas expertos, pero también existen algunas piezas que, conservando el principio básico de que todos los elementos integrantes sean metálicos, resultan muy adecuadas para los aficionados que pretenden iniciarse en estas técnicas, ya que es preciso efectuar el mismo proceso que en un modelo complejo (cortar y doblar la plancha de latón, soldar, imprimar y pintar) pero, al tratarse de vehículos muy simples, las dificultades son mínimas y la inversión económica es bastante asequible. Éste es el caso de versiones plataforma y de bordes de vagones de mercancías procedentes de la compañía de Andaluces y de vagones jaula unificados.
Otras escalas
La producción de ATF Models no se ha limitado a la gama H0 ya que, aunque de forma más esporádica, también se han acometido proyectos en otras escalas, como es el caso de locomotoras de mina o industriales en escala H0e (9mm), las locomotoras tipo 140, números 109 “José Ignacio Usara” y 111 “Victoriano Garay” del Ferrocarril de la Robla y tolvas de 2 ejes del ferrocarril de Sierra Menera, en escala H0m, una locomotora “Pacific” de MZA o una 030 de Norte, con funcionamiento con vapor vivo y quemador de gas, en escala I (1:32) o la 131 del Olot-Girona en escala II m (1:22,5), también dotada de funcionamiento con vapor y radiocontrol.
En resumen, una meritoria gama de modelos brillantemente desarrollados, de principio a fin, utilizando avanzados programas de diseño gráfico y sofisticadas técnicas de enmascarado y grabado químico pero con la insustituible dosis del trabajo artesano para montar, ajustar y soldar cada una de las diminutas piezas que componen estas joyas del modelismo ferroviario.