Pese a no existir reproducciones comerciales en la serie 277 de Renfe, conocidas popularmente como las "Asturianas", ahora es posible contar con ellas gracias a iniciativas de fabricantes semiartesanales como Ténder Ferromodelismo y Mabar.
(09/05/1995)
Aunque siempre es relativo aplicar el término "elegante" a una locomotora, en repetidas ocasiones, en los numerosos artículos publicados en revistas especializadas sobre las características de la serie 277 de Renfe se ha bautizado este calificativo. Probablemente, su principal cualidad estética resida en la armonía entre sus líneas aerodinámicas y los rasgos de robustez propios de una locomotora de los años 50.
La serie 277 emana de un diseño británico que también fue utilizado para la fabricación de ejemplares con muchos rasgos comunes para administraciones ferroviarias de países como Australia, Brasil o India, y su característica estética más destacable es la carrocería formada por múltiples superficies curvas que se acentúan en los "morros" simétricos de ambos extremos. Es precisamente esta circunstancia la que reviste mayor dificultad para el modelista artesanal, motivo por el cual no ha sido elegida para reproducirla, salvo en raras ocasiones, pese a ser una pieza anhelada por un buen número de aficionados al material español.
Entre estas escasas tentativas de fabricar en miniatura las "asturianas" pueden mencionarse tres casos, todos ellos en escala H0, que incluyen el objetivo de su comercialización, y a sea en forma de kit o totalmente terminada.
Uno de ellos ya se ha materializado con un kit de montaje, presentado el pasado año por Mabar, que parte de una motorización de Lima sobre la que se acopla una carrocería fabricada en resina epoxy que se suministra totalmente pintada. El kit cuenta con toso los accesorios necesarios para un buen acabado, como son topes, pantógrafos Somerfeldt, placas de numeración fotograbas e inscripciones en forma de calcomanías deslizantes. Igualmente, se incluyen las piezas correspondientes a los bogies, también realizadas en resina, que se acoplan sobre los bogies originales sin necesidad de alteraciones en la distancia entre ejes ni otras modificaciones mecánicas, salvo la eliminación de los laterales originales. Para adaptar la longitud de la locomotora a la medida correcta es preciso alargar el bastidor, lo que revista dificultad utilizando una pieza de resina que se intercala una vez cortado el bastidor original transversalmente. Para quien no se atreva con el montaje, también se facilita, por parte de Mabar, el modelo completamente terminado.
Como ocurre con casi todos los modelos, el modelista minucioso puede mejorarlo, principalmente en la zona de las toperas, en las que se echan en falta algunos detalles.
De momento, las otras réplicas de la 7700 no han pasado de la fase de prototipo. Uno de esos casos ha sido el de Tender Ferromodelismo, que cuenta con una reproducción de esta locomotora, pero que todavía no la incluye en su catálogo como referencia disponible.
En latón
La otra posibilidad es la de AGG (Antonio Gutiérrez González) que ya dispone de todo el despiece necesario y de un avanzado prototipo que, actualmente, se encuentra a falta del acabado final. Pese a ello, merece la pena analizarlo en esta fase inicial ya que con la peculiaridad de estar construido íntegramente en latón. Este hecho confiere habitualmente a una pieza de modelismo la categoría de "noble", pero en esta ocasión resulta todavía más excepcional, ya que reproducir un modelo de las características de la serie 277, con sus complicadas "curvas", requiere una gran destreza en el manejo de la chapa para poder conseguir el complicado desarrollo de la carrocería de esta locomotora.
La caja está realizada íntegramente en latón, ya sea en forma de chapa fotograbada, o bien en piezas de fundición o procedente de torneado de este mismo material. Como es lógico, todas las uniones se realizan con soldadura, lo que garantiza una solidez a toda prueba.
La motorización de este prototipo procede de una 276 de Ibertrén, aunque, para la fabricación definitiva, está previsto incorporar un motor de mejores prestaciones.
Soldadura
Las fotografías que se producen corresponden al momento inmediatamente posterior al ensamblaje y soldadura de las distintas piezas, lo que permite apreciar la complejidad del montaje antes de que éste quede oculto por las posteriores fases de emplastecido e imprimación, que servirán para tapar los defectos de las juntas y las posibles abolladuras que pudieran surgir como consecuencia de los sucesivos curvados de la chapa. En cualquier caso, no hay que olvidar que se trata de un primer prototipo, una de cuyas misiones es la de servir para ensayar los diferentes procedimientos que se utilizarán en las distintas fases de fabricación. Una de las posibles conclusiones de este primer montaje es la conveniencia de utilizar chapa de mayor espesor, probablemente 0,4 mm, ya que en el modelo actual se ha empleado chapa de o,3 mm, y, al parecer, resulta demasiado delgada para soportar el ataque químico sin sufrir deformaciones.
Dadas las características del tipo de construcción semiartesanal que afecta a estos modelos, la disponibilidad no es la misma si se trata de piezas de fabricación serie. El modelo de Mabar se presentó el año pasado, y se realizaron 100 unidades que se agotaron en pocas semanas, por lo que se decidió aumentar la tirada en 1995.
Por su parte, AGG tiene su versión prácticamente disponible, y dado el proceso de montaje manual, está prevista la fabricación bajo pedido como modelo totalmente montado y pintado.
Este modelo no se encuentra entre los objetivos a corto plazo de Ténder Ferromodelismo, pero dada la positiva versatilidad de esta empresa no puede descartarse la posibilidad de realizar los útiles necesarios para su fabricación por inyección. Fotos del autor.
Para cualquier aclaración sobre estos modelos, nuestros lectores pueden dirigirse a los siguientes teléfonos:
AGG (Antonio Gutiérrez González)-Málaga: 95 233 0123;
Mabar-Barcelona: 93 436 9122;
Ténder Ferromodelismo-Madrid: 91 413 4935
Exposición de material histórico en Chamartín
Bajo la denominación Museo-Exposición "Trenes de nuestra infancia", se celebra desde el pasado 1 de abril en el vestíbulo de la estación madrileña de Chamartín una inusual muestra de juguetes históricos, en la que el ferrocarril miniatura es el principal protagonista. La exposición -que podría prorrogarse ante el éxito de público- permanecerá abierta hasta el 14 de mayo, desde las 10 hasta las 22 horas.
La exposición está basada en la colección de trenes, de todas las escalas, de Adriano Ortiz. Entre las piezas más veteranas y excepcionales de escala H0, se encuentran locomotoras de Bing y Marklin anteriores a la primera guerra mundial, así como material español prácticamente desconocido para los aficionados no veteranos, con firmas como Manamo o Kesmida, y una maqueta donde todo el material rodante, accesorios y edificios son de la marca Payá.
En escala H0 se exhiben todo tipo de rarezas, con modelos descatalogados de muchas marcas, entre las que se encuentran la desaparecidas Viking o Payá H0, y destaca una vitrina con una importante representación de vagones de Electrotrén de Chapa.
En cualquier caso, se trata de una oportunidad para poder admirar un material que, en su mayor parte, ha pasado a formar parte de la historia del ferrocarril miniatura.