Las preferencias, métodos y materiales que se emplean en modelismo ferroviario, son tantos como son los aficionados, ya que estas técnicas suelen aprenderse de forma autodidacta, adaptando los conocimientos y aptitudes de cada uno a los objetivos marcados. La robustez y la precisión son los objetivos que Juan Salazar Montoya se marca para la construcción de modelos ferroviarios de material español.
(02/01/2005)
A veces, las actividades del modelismo ferroviario se limitan únicamente a la transformación de modelos comerciales, añadiendo algunos detalles o incorporando pequeñas modificaciones, en otras ocasiones el punto de partida es una carrocería de resina o un kit de montaje y también hay casos en los que la labor del modelista abarca todo el proceso de fabricación de un modelo partiendo tan solo de la materia prima en su forma más elemental, ya sea ésta latón, plástico o una mezcla de varias.
Otra de las alternativas es la de aprovechar todas las piezas, accesorios o elementos disponibles en el mercado para facilitar la construcción de un modelo y, como contrapartida, optar por la fabricación total de cada una de las partes, a veces, hasta las ruedas. RC Trains
De todas estas tendencias pueden sacarse ideas y su conocimiento siempre es enriquecedor para todos los aficionados, por lo que, desde VÍA LIBRE, se procura conocer y dar a conocer a sus lectores los trabajos y las ideas de algunos de los modelistas ferroviarios españoles que se empeñan en incrementar su parque de material en miniatura.
En esta ocasión se describe el caso de Juan Salazar Montoya que, en la localidad de Armilla, junto a Granada, practica una forma de modelismo que podría definirse como integral ya que opta por la fabricación de completa de sus modelos, a excepción de la motorización, incluyendo la práctica totalidad de los elementos, incluyendo la preparación de los materiales, como las planchas estriadas, o accesorios que podrían encontrarse como despiece de modelos comerciales, como los marcos de ventanillas.
Plástico resistente
Purista, meticuloso y partidario de la robustez de las carrocerías, Juan Salazar utiliza las planchas de PVC como materia prima fundamental. Este plástico es sumamente resistente y estable, pero resulta más difícil de trabajar que otros plásticos más habituales en modelismo, como el poliestireno (Plasticard, Evergreen, etc.), al ser más rígido y requerir la sierra para los cortes. “Hay que romper la fibra”, aconseja Juan Salazar , para “domar” este material.
El PVC, es un plástico utilizado en la industria y la construcción y para su adquisición hay que recurrir a las tiendas especializadas en envases y materiales plásticos. Generalmente, se presenta en forma de tubos y planchas de distintos grosores. Existen adhesivos especiales para PVC, pero para su uso en modelismo, es más adecuado utilizar pegamento de cianocrilato.
Otra de las características de los métodos de Salazar es que las planchas estriadas y perfiles, imprescindibles para el desarrollo de cualquier modelo ferroviario, también son de construcción “casera” ya que, aunque no rechaza el uso de referencias comerciales de poliestireno (Evergreen), prefiere fabricar sus propias planchas para mantener la homogeneidad del material base. De esta forma, también consigue que las dimensiones sean siempre las requeridas para cada caso. Esta labor, aunque pueda parecer sencilla, entraña bastantes dificultades, ya que una mínima irregularidad en una superficie rayada resulta muy visible. Para ello, es preciso ingeniarse dispositivos que permitan mantener la uniformidad en la profundidad y en la separación entre los trazos y, sobre todo, adquirir bastante experiencia. Las innovaciones mecánicas en miniatura también son otra de las peculiaridades de este modelista, que ha realizado una réplica de una locomotora de la serie 354, en escala H0, reproduciendo el sistema de suspensión de los bogies.
Es necesario mencionar por su laboriosidad, la forma de reproducir los marcos de las ventanillas de los automotores, consistente en cortar delgadas tiras de aluminio para conformar con ellas los marcos, cortando, plegando y ajustando estas piezas al borde de los huecos de la carrocería, encajando después un plástico transparente para simular el cristal. Resulta evidente que esta operación, repetida para todas las ventanillas de un modelo, requiere una gran dosis de paciencia.
Pinturas
En línea con la idea de robustez, para la decoración de sus modelos, no utiliza las pinturas específicas para modelismo, sino lacas nitrocelulósicas del tipo de las empleadas en automoción. Estas pinturas de gran consistencia podrían tapar los detalles pero, debidamente diluidas, aportan un excelente acabado y sumamente resistente.
Como le ocurre a la inmensa mayoría de los modelistas ferroviarios, Salazar no busca una proyección comercial pero, al ser conocidas sus piezas entre su círculo de amigos aficionados al ferrocarril, tiene que atender la demanda de los que se “enamoran” de sus modelos, por lo que no es fácil poder ver en su taller una amplia muestra de todos los tipos de vehículos ferroviarios construidos. La escala fundamental es la H0 y el material que parece ser el preferido de este modelista son los automotores, siendo con una reproducción del TER con la que obtuvo el premio al Modelo Artesanal del Año 2000, otorgado por la Federación Española de Asociaciones de Amigos del Ferrocarril, habiendo sido galardonado también en el concurso de maquetas de Plásticos Santos.
Cuando VÍA LIBRE ha tenido la oportunidad de visitar el taller de este modelista, pudieron admirarse algunas piezas en distintas fases de acabado. Como más espectacular, al estar totalmente terminado, se puede mencionar un tren TER que, dadas las numerosas partes curvas de este automotor, permiten evidenciar el grado de habilidad que hay que tener para obtener estos resultados con un material tan rígido como el PVC. También estaban presentes dos veteranos automotores diesel de la época pre-Renfe, como son los Maybach (serie 9400) y Ganz (serie 9200), decorados en el clásico color plata con franja verde, a los que se había aplicado un “envejecimiento” para obtener un aspecto más realista.
Otro espectacular modelo sorprendido en fase de fabricación es una larga composición Talgo II, incluyendo una locomotora de la serie 350 en su versión primitiva y, como muestra de que el material más moderno también inspira a los modelistas, una carrocería de un automotor de la serie 596 de Renfe (“Tamagochi”).
El repertorio nunca se agota para un modelista ferroviario y, antes de que estén acabadas las piezas que ahora están sobre el banco del taller de Juan Salazar, habrán surgido nuevos proyecto; el parque de Renfe es muy variado. Fotos del autor.