Portada:  Contenidos de la hemeroteca




(03/11/2004) 

TRD: construcción de un tren diesel TRD de la serie 594 de Renfe en escala 1:87

En los modelos realizados a partir de kits de resina, las piezas se presentan tal y como salen del molde y, generalmente, es necesario llevar a cabo un concienzudo repaso para eliminar el material sobrante, quitar las bolas que resultan de la formación de burbujas de aire en el molde, abrir las ventanillas y tapar huecos o defectos.
En ocasiones, los elementos de mayor tamaño, pueden presentar una curvatura más o menos acusada, provocada por la deformación del molde o bien, por la generación de tensiones internas como consecuencia de un inadecuado proceso de polimerización de la resina. En estos casos, resulta muy complicado corregir las deformaciones y además, suele ser un indicio de que puedan volver a producirse con el paso del tiempo.
Este riesgo de inestabilidad mecánica es el gran inconveniente de los modelos de resina, pero hay que mencionar que se trata de una circunstancia accidental y que, la mayoría de estas piezas, no presentan este tipo de problemas.

Origen danés

Uno de estos casos es el de un conjunto para montar del tren diesel de Renfe de la serie 594, cuya designación comercial es TRD (Tren Regional Diesel). El modelo de partida procede de Raolva aunque, dado el confuso panorama de las piezas de resina, no puede asegurarse que no existan otras alternativas para conseguir este kit. De lo que no parece haber muchas dudas es de que, este modelo artesanal, procede de una referencia de la marca danesa Heljan, que reproduce las unidades diesel MF-IC3, de la serie 5001/5092 de DSB, que también circulan en los ferrocarriles de Israel. Estos automotores están formados por tres coches articulados de menor longitud que los TRD españoles, pero pueden resultar apropiados para utilizar algunos elementos, como los curiosos testeros neumáticos.
Los elementos integrantes de esta referencia se limitan a las dos carrocerías y a los cuatro laterales de los bogies, no estando incluidos los bastidores, la motorización ni la distribución interior. Se trata por tanto de un montaje que tiene ciertas dificultades y que exige tener que aportar las soluciones adecuadas para poder terminar la pieza.
La primera actuación consiste en repasar minuciosamente las carrocerías de resina ya que, como se mencionó, se presentan tal y como salen de los moldes de silicona. Esta labor no es compleja pero resulta laboriosa, sobre todo para dejar los huecos de las ventanillas sin rebabas, respetando la curvatura de los vértices, para lo que resulta adecuado el uso de pequeñas limas de relojero de secciones plana y circular (“cola de ratón”).
En la parte inferior del testero, hay que incluir los “apartapiedras” con que están dotados estos vehículos, para lo que, de momento, no hay más remedio que fabricarlos artesanalmente con varillas de poliestireno. Para los enganches Schafemberg se han incorporado piezas de fundición de latón. Para simular los asideros de las puertas de acceso a las cabinas de conducción, de sección, rectangular, se han utilizado simples grapas, cuyo preformado original coincide con las dimensiones requeridas.
El siguiente paso es conseguir, adaptar y fabricar los bastidores. Al tratarse de una unidad que remolca un solo coche, no es necesaria una motorización muy potente, por lo que podría ser válida cualquiera que se adapte a las dimensiones y, preferiblemente, las constituidas por un solo bogie motor, para no tener que modificar la longitud de los ejes de transmisión, en el caso de motores centrales. Si la alternativa es fabricar un bastidor, puede utilizarse plancha de aluminio, plástico con algún refuerzo longitudinal o también, con muy buenos resultados, placa de circuito impreso de fibra de vidrio. En general, para fijar el bastidor a la carrocería, lo más cómodo suele ser el uso de tornillos. En esta ocasión se han utilizado dos por cada coche, uno en la parte delantera, sobre la cara interior del bastidor, que rosca sobre una escuadra de plástico pegada en el interior de la carrocería y otro en el testero de intercomunicación.
Una vez colocados los cristales de las ventanillas, los interiores no resultan muy visibles, por lo que puede recurrirse a fabricar estos por algún procedimiento poco riguroso pero rápido y poco laborioso, como puede ser el uso de materiales como la cartulina.
Para reproducir los bogies del automotor se han utilizado los laterales de resina que se incluyen en el kit, pegándolos sobre unos bogies comerciales de Lima que, previamente, habían sido alisados con lija.
Los fuelles de intercomunicación con los que están dotadas las carrocerías dan la sensación de ser excesivamente anchos, por lo que han sido sustituidos por unos fuelles normales procedentes de despieces de coches de viajeros.
Al tratarse de una unidad indeformable, se ha utilizado un sistema de enganche no normalizado, construido artesanalmente mediante un gancho y un muelle, que permite que los fuelles permanezcan totalmente unidos cuando se circula en recta y que permiten el juego suficiente para la inscripción en curva. Este sistema ya ha sido utilizado con anterioridad en el caso de la construcción de las unidades eléctricas de la serie 447, descritas con anterioridad desde estas páginas.

Simulando el cristal

Una de las fases más problemáticas en el montaje de esta versión del TRD es la de los cristales de las ventanillas, ya que el kit no incluye estas piezas y la solución de pegar una tira de plástico transparente por el interior del coche no es válida debido al excesivo grosor de las paredes. Para resolverlo se ha utilizado una solución sencilla pero de buenos resultados. Se trata de imprimir sobre un acetato transparente, lo más grueso posible, el perfil de los distintos tipos de ventanillas, recortando estas piezas con unas simples tijeras de tal forma que encajen con una ligera holgura en los huecos de la carrocería y respetando el perfil impreso que simulará el marco.
Para fijar estas piezas a la carrocería, se aplica un “hilo” de cola blanca en el borde interior de las ventanillas, con la ayuda de un palillo o un pincel muy fino. Esta operación se ve favorecida por la viscosidad de la cola blanca. Se deja el pegamento empiece a secar ligeramente (durante 3 ó 4 minutos) y se aplica la pieza transparente con la ayuda de unas pinzas, corrigiendo la posición si es preciso empujando desde el interior. Esta operación aunque, dado el número de ventanillas a colocar pueda parecer excesivamente laboriosa, una vez adquirida una cierta práctica, no resulta muy pesada.
En los testeros, también pueden utilizarse piezas de acetato transparente tanto para simular la ventanilla principal, como el panel inferior que cubre las luces de posición y que incluye el logotipo de la UN de Regionales de Renfe.
Hay que tener en cuenta que la colocación de los cristales de las ventanillas y los paneles de los testeros son las últimas operaciones a realizar en la construcción del modelo, siendo incluso posteriores a las tareas de pintura y barnizado, ya que si el barniz cubriera las piezas de acetato transparente, perderían el aspecto de cristal.
El esquema de pintura es bastante sencillo y se basa en el color base blanco, con una franja longitudinal naranja y unas bandas de color gris medio en los bajos y en la línea de ventanillas. Como siempre, en este tipo de trenes, las texturas excesivamente brillantes o totalmente mates resultan poco realistas, por lo que es aconsejable el uso de pinturas brillantes y, tras la colocación de las inscripciones, aplicar una capa de barniz satinado. Para las inscripciones pueden utilizarse las que comercializa Raolva o bien recurrir a la fabricación propia con la ayuda de un ordenador y una impresora de color.