Cookie Consent by FreePrivacyPolicy.com Historia de la locomotora Creusot/Naval 1158 del Museo Vasco del Ferrocarril

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A principios de los años cincuenta del pasado siglo, el Ministerio de Obras Públicas impulsó un plan de modernización y mejora de los ferrocarriles de vía estrecha, con el propósito de renovar la tracción de los trenes, en aquella época prácticamente monopolizada por el vapor, con la introducción de nuevos automotores y locomotoras impulsados por motores diésel.


Historia de la locomotora Creusot/Naval 1158 del Museo Vasco del Ferrocarril
 
 
 

(18/06/2009) Como fruto del plan de modernización de 1953, el Ministerio de Obras Públicas adquirió tres series distintas de locomotoras y dos de automotores diésel, vehículos que posteriormente fueron transferidos a los ferrocarriles que dependían de la Explotación de Ferrocarriles del Estado (el antecesor inmediato de la actual Feve) o a las diversas compañías privadas concesionarias, con las que se firmaron contratos de cesión en alquiler con opción de compra.

Una de las tres series de locomotoras diésel estaba compuesta por veinte máquinas diseñadas por la empresa francesa Société des Forges et Ateliers du Creusot, motivo por el que fueron conocidas entre los ferroviarios como las Creusot. De ellas, las diez primeras tenían transmisión hidráulica, de la casa alemana Krupp, mientras que las otras diez disponían de transmisión eléctrica, diseñada por la Schneider-Westinghouse.

La construcción de las veinte locomotoras se realizó en los talleres de la Sociedad Española de Construcción Naval en Sestao (Vizcaya), mientras que el equipo de tracción de las máquinas con transmisión eléctrica se fabricó en los talleres de Cenemesa de Reinosa (Cantabria), instalaciones que en la actualidad pertenecen a la empresa Cantarey.

Una vez construidas, las locomotoras Creusot se repartieron por toda la geografía española, ya que maquinas de este tipo trabajaron en ferrocarriles como Peñarroya-Puertollano, Ferrocarriles de Mallorca, Madrid-Almorox, Santander-Bilbao, La Robla, Castro-Traslaviña, Amorebieta-Bermeo, Carreño, Astillero-Ontaneda, Carcagente-Denia y los ferrocarriles de Valencia, entre otros.

Construidas a partir de 1955, las Creusot fueron las primeras locomotoras diésel de línea, aptas para remolcar trenes de viajeros, para lo que disponían de equipos para suministrar calefacción a vapor, y mercancías en la vía estrecha estatal. Sin embargo, la adquisición por parte de Feve de las locomotoras diésel-eléctricas de la serie 1600, a partir de 1984, supuso su progresiva retirada del servicio y el posterior desguace, salvo el caso de la número 1158, última superviviente de la serie, que pudo ser rescatada en la bilbaína estación de La Casilla en 1989.

En concreto, la vida activa de la locomotora 1158 había transcurrido, primero en el desaparecido ferrocarril de Peñarroya a Puertollano y Fuente del Arco desde donde pasó al de Amorebieta a Bermeo, más tarde al Santander-Bilbao y a La Robla para, finalizar sus servicios en los Ferrocarriles de Valencia, donde circuló hasta el año 1987 fecha en que regresó a Bilbao aunque apenas volvió a ser utilizada.