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Primera línea que se construía en Barcelona desde los años veinte

Ayer 21 de julio de 1959, hizo sesenta años de la entrada en servicio de la línea II del Metro de Barcelona, actualmente línea 5, desde la Sagrera hasta Vilapicina. El tramo inaugurado representó el arrranque de una línea Horta - Collblanc que cruzaría los barrios residenciales de la ciudad en dirección norte - sur y enlazaría con las líneas de Gracia, Tibidabo y Sarriá.


Sexagésimo aniversario de la línea de metro de Barcelona entre La Sagrera y Vilapicina
 
 
 

(22/07/2019)  

Con una longitud de 2,2 kilómetros y cinco estaciones -La Sagrera (antes Sagrera), Congreso (originariamente Viviendas del Congreso), Maragall, Virrei Amat (Virrey Amat) y Vilapicina (llamada inicialmente Villapiscina)- este nuevo tramo del Transversal incluía la construcción de una subestación en la Sagrera y un túnel para conectar con el taller y las cocheras provisionales de Vilapicina. Estaba previsto que la línea llegara a Horta, pero la prolongación se alargaría hasta noviembre de 1967, ocho años más tarde.

La nueva línea debía resolver la comunicación con transporte público de unas barriadas populosas, que habían experimentado un fuerte crecimiento urbanístico a lo largo de la década de los cincuenta y que esperaban la llegada del metro. Esta exigencia hizo que se planificara la nueva línea II o Transversal Alto para enlazar todos estos barrios en desarrollo con el resto de la ciudad, si bien el plan derivó finalmente en dos proyectos, uno para conectar Santos con Collblanc , a partir de la línea de metro del Transversal ya existente, y otro entre la Sagrera y Horta.

Esta fue la primera línea que se construía en Barcelona desde los años veinte y que, dada la urgencia de resolver el reto pendiente de la movilidad urbana en transporte público, el Ayuntamiento asumió la financiación de la infraestructura. 

Para dar servicio al tramo inaugurado de la línea II se compraron siete composiciones de dos coches motores con capacidad para quinientos pasajeros por composición. Las unidades pertenecían a la serie 600, la más moderna entonces de toda la red de metro, una versión reducida de las de la series 200 y 400, muy similares a los coches que circulaban por la línea I, pero adaptados al ancho internacional y con alimentación por catenaria de 1.200 voltios.