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A partir de enero de 2019 el ahorro en este sentido será muy superior, ya que toda la energía eléctrica utilizada por la operadora para la tracción será renovable y la emisión de gases de efecto invernadero será nula

El transporte de viajeros y mercancías de Renfe en España en 2017 evitó la emisión de 1,8 millones de toneladas de CO2, así como un incremento en el consumo energético de más de 1,1 millón de toneladas equivalentes de petróleo (Teps). Además, el transporte por ferrocarril realizado por la operadora el pasado ejercicio supuso un ahorro para la sociedad en términos de externalidades de 1.751 millones de euros, si se evalúa en términos económicos el impacto sobre el cambio climático, la contaminación y los accidentes viales que habría generado realizar ese transporte por medios alternativos.


La actividad de Renfe evitó la emisión de 1,8 millones de toneladas de dióxido de carbono en 2017
 
 
 

(04/12/2018) Renfe transportó en 2017 465,2 millones de viajeros y 20,8 millones de toneladas de mercancías que, según la hipótesis de sustitución modal utilizada para analizar los costes externos que produce el sector del transporte, habrían requerido 348 millones de circulaciones de automóvil, 4 millones de circulaciones de camiones y 104.500 vuelos.

Las externalidades producidas por los servicios de Renfe fueron entre cuatro y cinco veces menores que las generadas por los otros modos de transporte; así, ascendieron a unos 479 millones de euros, mientras que el resto de modos alternativos habrían generado unos costes externos de más de 2.230 millones de euros por el mismo volumen de transporte. De la diferencia entre ambos escenarios se obtiene el valor monetario ahorrado en términos de sostenibilidad que la actividad de Renfe generó el pasado año: 1.751 millones de euros.

La contribución al ahorro por costes externos está encabezada por los servicios de Alta Velocidad-Larga Distancia (750 millones de euros) y Cercanías (541 millones), seguidos de los servicios de Mercancías (304 millones) y de Media Distancia (156 millones).

Son datos del estudio anual de ahorro de costes externos, ahorro de huella de carbono y ahorro de consumo energético realizado por los servicios de Renfe de acuerdo con la metodología contenida en el estudio “Costes Externos del Transporte en Europa” (CE Delft, noviembre de 2011). La principal aportación de este estudio es demostrar con procedimientos de medida estandarizados y científicamente aceptados en la UE, que el ferrocarril es el modo que genera menos costes externos, especialmente comparado con otros modos dependientes de los hidrocarburos.

Cero emisiones por tracción eléctrica en 2019

En cuanto al origen de estos ahorros, los diversos servicios de Renfe evitaron en concepto de cambio climático unos costes evaluables en 858 millones de euros; en lo que respecta a accidentes, el ahorro fue de 648 millones de euros; en concepto de congestión urbana, 193 millones (servicios de Cercanías), para finalizar con un ahorro de 52 millones de euros en lo que respecta al resto de componentes, como efectos urbanos, ruido, efectos sobre el paisaje y la naturaleza, ocupación y fragmentación del suelo y otros efectos inducidos.

Respecto al ahorro por cambio climático, cabe destacar que a partir de 2019 la aportación de Renfe será muy superior a la actual ya que, a partir del próximo mes de enero, toda la energía eléctrica que mueve los trenes de la operadora será renovable, y con certificados que garantizan su origen.

A partir de 2019, la emisión de gases de efecto invernadero (GEI) procedentes de la energía eléctrica consumida por Renfe será igual a cero, y su aportación por ahorro de costes en este ámbito, como mínimo, se duplicará.

Movilidad urbana

En pleno debate sobre la movilidad urbana y sus efectos, y especialmente sobre el derecho a la salud de los habitantes de áreas metropolitanas dominadas por la contaminación local generada por el motor de combustión, Renfe ha prestado especial atención al ahorro por costes externos aportado por los servicios de Cercanías.

En el caso del área metropolitana de Madrid, el ahorro total es de 259,7 millones de euros. Por origen de coste, el primer lugar lo ocupan los ahorros por cambio climático, con 91,7 millones de euros, seguidos de los relativos a contaminación local, con 59,5 millones de euros, accidentes (58,8 millones de euros), ruido (15,9 millones de euros) y otros impactos (33,8 millones de euros).

En el caso de Barcelona y su área metropolitana, el ahorro total en costes externos es de 146,9 millones de euros. Por origen de coste, el orden es el mismo que en Madrid, situándose en primer lugar los ahorros por cambio climático, con 55,4 millones de euros, seguidos de los relativos a contaminación local, con 35,9 millones de euros, accidentes (33,5 millones de euros), ruido (9,6 millones de euros), y otros impactos (12,5 millones de euros).

Por primera vez en la serie histórica de estos estudios, tanto en Madrid como en Barcelona, los ahorros derivados de la mínima emisión en el ámbito local por parte de Renfe de partículas y gases nocivos pasan a ocupar el segundo lugar del ranking de costes ahorrados por su origen, desplazando a los accidentes. Los servicios de Cercanías y Rodalies, completamente electrificados, confirman su contribución decisiva a un aire más limpio en las ciudades.