La estación de Valladolid celebró en 1995 sus cien años de existencia

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Renfe ha modernizado sus instalaciones también para usos comerciales

Aunque se desconoce la fecha exacta de la puesta en servicio de la estación de Valladolid es sin duda en el año 1895 cuando se inauguró. La estación, fabricada por la Compañía de los Caminos de Hierro del Norte de España, se construyó para el servicio de viajeros y mercancías. Renfe ha hecho coincidir la fecha de la celebración de su centenario con la modernización de sus instalaciones, lo que ha supuesto duplicar al superficie destinada a clientes.


(10/01/1996) LaLa estación de Valladolid se puso en servicio sin que se celebrara ningún acto oficial, lo que ha llevado confusión respecto a la fecha exacta de su inauguración. Diversas publicaciones y documentos señalan fechas distintas y la propia prensa de la época se contradice respecto a la fecha de finalización de las obras.
La actual estación de Valladolid se levantó junto a las antiguas instalaciones ferroviarias que se habían construido para atender los servicios de las líneas que unían Valladolid con Alar y con Medina.
El antiguo edificio -cuyo proyecto data de 1862- está todavía en pie y se encuentra ubicado entre un aglomerado de instalaciones ferroviarias en el área de Campo Grande. El edificio tenía una sala de espera de llegada y comedor, un almacén para las mercancías y cobertizo para los carruajes que hacían el transporte de la ciudad hacia el embarcadero. Esta primitiva estación disponía de un pequeño ramal destinado a la conducción de locomotoras a las cocheras para el lavado y mantenimiento de las máquinas.
La nueva estación está ligada a la construcción de la línea ferroviaria de Madrid a Irún por parte de la Compañía de los Caminos de Hierro del Norte, que se comenzó en 1856.
Para Valladolid se proyectó una estación de primera categoría con servicio de viajeros, de mercancías con muelle cubierto y descubierto, cocheras y depósito de locomotoras.
En un principio, los terrenos para la construcción, situado en las huertas de los Capuchinos y de la Merced, fueron cedidos de forma gratuita por el ayuntamiento vallisoletano. Tenían una superficie de 839 áreas y 74 centiáreas.
Los primeros trabajos de explanación se iniciaron en 1858, pero una real orden que deniega precisamente la cesión gratuita de los terrenos, provocó la paralización de las obras. Se construye entonces una estación provisional en los terrenos de Campo Grande. Estas instalaciones resultaban insuficientes para el movimiento de viajeros y mercancías.
En 1890 se aprobó una disposición por la que se permitía la construcción de una nueva estación en los terrenos ocupados por la actual, en base al proyecto confeccionado por Salvador Armagnac, arquitecto de la Compañía del Norte. El presupuesto de las obras era de 650.000 pesetas y se adjudicaron al constructor Felipe Asensio, con una rebaja del seis por ciento. El coste se fijó por tanto en 591.575 pesetas con 88 céntimos. En agosto de 1891 se iniciaron los trabajos que finalizaron cuatro años más tarde. El proyecto comprendía el edificio de viajeros, un almacén de mercancías y pabellón para retretes, que sustituían a los provisionales.
El edificio, más acorde con las primeras propuestas de construcción de una gran estación de primera categoría, se construye con materiales de piedra, ladrillo prensado y ordinario, madera y hierro.
La Destaca en la edificación la marquesina que cubre los andenes y las tres vías de llegada y salida de los trenes de viajeros. El montaje corre a cargo, en 1893, de la sociedad Talleres de Zorroza de Bilbao. Esta mansarda tiene la misma longitud que el edifico de viajeros, es decir, 113,40 metros. Su anchura es de 23 metros y su altura de 6 metros. Las formas de hierro del sistema articulado descansan por un lado sobre la faja de la fachada del edificio que separa la planta baja del piso principal y por el lado opuesto, en una serie de columnas de fundición, distantes 20 metros de la fachada del edificio. La cubierta de chapa ondulada galvanizada tiene en el centro un espacio cubierto con cristales dobles, con saliente sobre la chapa ondulada.
A los 88 años de su construcción la marquesina se encontraba en avanzado estado de corrosión lo que obligó a desmontarla. Esto provocó la organización de una campaña en pro de su reparación en la que participaron políticos, intelectuales y organismos oficiales. El resultado fue la recolocación de la marquesina, en esta ocasión con cristales traslúcidos que daban un nuevo ambiente a la estación, antes siempre en sombra.
En esta obra arquitectónica también destaca la fachada principal de la estación, formada por un cuerpo central, todo de piedra, y de mayor elevación que el resto, con ocho pilastras toscanas pareadas que dan lugar a tres soberbias puertas de arco con montantes de cristal, sobre las que corre la correspondiente comisa de correctas líneas.
En su centro destaca el frontón que corona exteriormente el edificio donde se observa el escuda de armas de la ciudad, flanqueado por las estatuas de la Industria y la Agricultura, obra de Ángel Díaz Sánchez, profesor de la escultura de la Escuela de Bellas Artes de Valladolid.
Delante de la fachada se encuentra una plazuela con jardín cercada por una verja de hierro que se colocó en 1899.

Modernización

LaLos trabajos de modernización que inició Renfe en 1991 y que han concluido este año pasado, han permitido un incremento superior al cien por cien de la superficie dedicada a los viajeros, gracias a la nueva reordenación de los espacios.
Las obras han incluido la construcción de nuevas taquillas, cafetería y restaurante, creación de un área comercial, la restauración del vestíbulo y la integración de los aseos. El recinto se ha habilitado como un espacio en el que pueden desarrollarse toda clase de actividades comerciales, sociales y culturales.
LaLas salas y dependencias se han dotado de nuevo equipamiento, locutorios telefónicos, mobiliario moderno y nueva señalización, rotulación e iluminación. Además se han instalado once monitores de televisión que ofrecen información sobre las llegadas y salidas de los trenes y nueva megafonía digitalizada.
Por su parte, los andenes se han recrecido 55 centímetros para facilitar el acceso a los trenes y se ha dotado a esta zona de farolas y proyectores que mejoran la iluminación. En aplicación del acuerdo firmado entre Renfe y el Inserso por el que se acordaba invertir 630 millones en mejoras de accesos para minusválidos en diversas estaciones españolas, se han mejorado los pasos a nivel, se han construido diversas rampas de pequeña inclinación y se han habilitado aseos para minusválidos, aparcamientos especiales, bucles magnéticos en taquillas e información, plataformas elevadoras en pasos subterráneos y sillas y rampas para permitir el acceso a los trenes.

Centro de viajes

LaLa estación de Valladolid se incluye dentro del programa de Renfe, conocido como Vialia, con el que se pretende convertir las grandes estaciones ferroviarias en espacios idóneos para la instalación de establecimientos y servicios terciarios, en polos de atracción comercial. Se trata de desarrollar las estaciones tanto como centros de viaje modernos y de alta calidad al servicio de los viajeros del tren, como en ofrecer las estaciones a la iniciativa privada para desarrollar oportunidades comerciales y de negocio. Por la estación de Valladolid pasan anualmente dos millones de viajeros lo que la convierte en un interesante punto comercial y dé ocio.
Además de comercios la estación hoy dispone de una sala de exposiciones y el proyecto de la gerencia territorial de Renfe está en la comercialización de los edificios del entorno, poniendo en el mercado espacios para hoteles, alimentación, desarrollos de ocio y otros que complementen la actual oferta.

Exposiciones

LaCoincidiendo con la celebración del centenario se han celebrado dos exposiciones en el recinto. Una de ellas ha acogido una variada muestra de 32 diferentes artistas de la ciudad que incluye obras de escultura, pintura, cerámica y fotografía. Además se ha dejado un espacio para una muestra filatélica, antiguos motivos ferroviarios y maquetas.
Una segunda muestra, organizada por la Fundación de los Ferrocarriles Españoles, permite observar la evolución histórica de la estación mediante reproducción de planos y fotografías de época y actuales. El material fotográfico histórico proviene de los fondos del Museo del Ferrocarril. Datos históricos aportados por José Pérez Llorente.