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Explotado por Ferrocarrils de la Generalitat de Catalunya

El tren de Núria, pionero de los ferrocarriles de cremallera de España, acaba de cumplir 75 años de historia. Durante ese tiempo, un ambicioso programa de realizaciones se ha llevado a cabo en este bucólico valle del Pirineo catalán, enclavado a cerca de 2.000 metros de altitud, al cual sólo es posible acceder a través de un sendero que, en penosa ascensión, lleva a los más atrevidos a la plataforma superior. En 1931, se inauguró el tren con un trayecto de 12,5 kilómetros, desde la estación de Ribes-Enllaç, que se encuentra en la citada población del Pirineo de Gerona.


(03/06/2006)  ElNúria, en la falda SE del mítico Puigmal (2.913 m), al norte de la comarca gerundense del Ripollès, es un santuario mariano y, al mismo tiempo, una afamada estación de deportes de invierno, que surgió primero por la iniciativa de los amantes del deporte de nieve, quienes, a pesar de la dificultad geográfica del enclave, en 1889 se colocaba la primera piedra del santuario actual, y en 1909, cargados con trineos, botas, esquís y palos, se atrevían a remontar la cima, a través del angosto sendero que cubierto de nieve, suponía todo un reto.

En 1916, coincidiendo con la apertura al público del santuario, se abrían los primeros albergues de montaña; en 1917, se hablaba de la necesidad de una carretera, o un funicular que alcanzase la plataforma superior; dos años después, el ferrocarril transpirenaico de la línea Barcelona-Puigcerdà llegaba a la estación de Ribes de Fresser, y con la celebración de los concursos de Deportes de Invierno (1921/1923), se llegaría al gran salto en el desarrollo de este deporte, gracias a las singulares condiciones naturales del valle.

El En 1924, la empresa Ferrocarriles de Montaña a Grandes Pendientes (FMGP) llevó a cabo un meticuloso estudio para la posibilidad de construir una línea de ferrocarril entre Ribes de Fresser y el santuario de Núria; proyecto que no tardó en ponerse en marcha, en 1926, al recibir el visto bueno del Gobierno, y en 1927, por Real Decreto, FMGP se convierte en la concesionaria oficial del ferrocarril de Núria, para propiciar, al año siguiente, la inauguración de la línea férrea desde Ribes de Fresser, cuyas obras se iniciaron el 24 de mayo. El 30 de septiembre de 1930 se llevó a cabo la prueba de la línea con una locomotora de vapor traída de Montserrat. La faraónica construcción se prolongó hasta la primavera de 1931, con la participación de más de dos mil personas; el costo superó los once millones de pesetas. El edificio de la estación de Ribes-Enllaç no fue terminado hasta 1935, y la estación definitiva del cremallera de Núria vería la conclusión de las obras en 1953.
En 1981, la Generalitat de Catalunya inicia su participación en la empresa del cremallera, con tal de evitar que ésta desapareciera; al año siguiente, todo el trazado férreo del trayecto, a consecuencia de las terribles inundaciones que afectaron a toda Cataluña, la Generalitat no dudó en intervenir en el Consejo de Administración de la empresa concesionaria del cremallera de Núria (FMGP); en 1984, el cremallera de Núria se incorporaba a la red de Ferrocarriles de la Generalitat de Catalunya, inicio de la renovación de la línea. El

En 1985 se iniciaba el proceso de entera renovación tanto de la línea del cremallera como de todos los edificios, así como los servicios del valle y todo el entorno del santuario, entrando en servicio tres nuevos automotores (A-5, A-6 y A-7). Diez años después, en 1995, tuvo lugar la incorporación de la locomotora diésel-eléctrica “D-9” (para garantizar trabajos de mantenimiento y para garantizar el servicio en caso de falta de suministro eléctrico), el quitanieves “L-09” y el automotor “A-8”. La renovación de la vía en el tramo de cremallera se produciría entre 1998 y 1999. En 2003 entraban en servicio dos nuevos automotores articulados, de la serie GTW 2-6; la “A-10” (Noufonts), y la “A-11” (Bastiments), fueron construidas en Suiza por la empresa “Stadler”. Y fue el año pasado también cuando se iniciaron las obras del camino de acceso a la boca sur del túnel del Roc del Dui, galería de 1.350 metros de longitud, que tendrá como función primordial la mejora de la seguridad en la línea.

La extraordinaria realización que, ahora, 75 años después, tiene el viajero el placer de admirar, que se corresponde con los momentos de la construcción del tren de cremallera de Núria, constituye una de las proezas más singulares de la ingeniería ferroviaria llevada a cabo en nuestro país en el siglo XX.

El material que se necesitaba para el normal mantenimiento del santuario y también para la construcción de las nuevas instalaciones, sólo podía llegar a través del antiguo camino (de origen romano), conocido como “Camí Vell de Queralbs”, que se corresponde con el actual “GR-11” (senda pirenaica); los acemileros debían afrontar un durísimo trayecto, largo y lleno de dificultades. Los devotos de la Virgen de Núria que deseaban visitar el santuario tenían el mismo problema; para acceder a la plataforma superior debían caminar cerca de cuatro agotadoras horas en sentido ascendente. Para resolver todos estos inconvenientes, y la necesidad de promocionar el deporte blanco en las cumbres, se agilizaron los preparativos del faraónico proyecto. El

En las obras es preciso destacar que la construcción vial, los túneles, viaductos y puentes se iniciaron simultáneamente desde los puntos extremos: Ribes-Enllaç (abajo) y Núria (arriba). Los raíles se colocaban en sentido ascendente, de forma que las locomotoras que probaban el buen resultado de las obras, al mismo tiempo podían trasladar trabajadores y material; de esa forma aliviaba el agotamiento de los sufridos animales de carga (mulas y burros), a los que también se les debería alzar un monumento al esfuerzo realizado; algunos de los cuales, lamentablemente, fallecieron víctimas de accidentes, al tener que remontar estrechos senderos excavados a pico por las laderas de vértigo de las montañas. Y, afortunadamente, el 22 de marzo de 1931 se daba por inaugurada oficialmente la línea del tren de cremallera de Núria; el primer ferrocarril hizo su recorrido un mes justo después.

Paisaje de ensueño

El recorrido de este tren, a pesar de su corto recorrido (12,5 km), puede competir perfectamente con cualquier otro trayecto europeo, tanto por el impresionante trazado que desarrolla la línea, como por la espectacularidad de los parajes naturales que va descubriendo a cada trecho; desde la localidad de Ribes -que conserva su castillo medieval de San Pedro, que sería testigo del tránsito por esta zona de innumerables familias de cátaros que, desde mediados del siglo XIII hasta comienzos del XIV, hasta aquí llegaban huyendo de la Inquisición francesa-, hasta el santuario superior de Núria, el viajero quedará extasiado al contemplar, desde las ventanillas, los saltos de agua que se precipitan al vacío, la iglesia románica del pueblo de Queralbs y el serpenteante sendero que, va subiendo penosamente sobre la ladera de las montañas, entre masas de pino negral y profundas gargantas, que pueden salvarse a través de algunos puentes románicos de piedra. Otro dato de interés para destacar, es que, según la altitud del lugar que pasa el tren, un letrero le recuerda al viajero que esa misma altura la tiene otro enclave de interés de nuestro país; por ejemplo: cuando el ferrocarril alcanza los 1.379 metros (Puerto de Pajares).