Operadores:  Noticia de actualidad


Por importe de 6.000 millones de dólares, la operadora española ya ha firmado un preacuerdo y el contrato se encuentra en fase de redacción

El acuerdo entre Renfe Operadora y Texas Central alcanzado en 2019 para desarrollar el proyecto de alta velocidad que unirá las ciudades estadounidenses de Houston y Dallas/Fort Worth, en el Estado de Texas, supondrá para la operadora española una facturación de 6.000 millones de dólares. Estos ingresos se desglosan en 311 millones de dólares en concepto de supervisión y consultoría de la infraestructura durante la fase de diseño y construcción, que se extenderá hasta 2026, y 5.611 millones de dólares más en el periodo 2026-2042, en el que Renfe se encargará de la operación y mantenimiento de la línea.


Renfe inicia su actividad en Estados Unidos con el contrato para desarrollar el proyecto del AVE Houston-Dallas
 
 
 

(21/02/2020) Esta alianza, de la que la operadora española ya ha firmado un preacuerdo y cuyo contrato está en fase de redacción, vinculará a Renfe con el mayor operador ferroviario mundial de capital privado, Texas Central, hasta el año 2042. Renfe continúa así consolidando su participación en un proyecto histórico en el ferrocarril en Estados Unidos y su expansión internacional de acuerdo al plan estratégico desarrollado por la compañía.(Ver noticias 11-10-2018 y 05-11-2018).

El equipo de Renfe of America, sociedad constituida para el desarrollo de éste y otros proyectos en territorio americano, trabaja desde el pasado año en la fase de consultoría de la línea.

Consultoría durante la fase de construcción y diseño, hasta 2026

La constructora italiana Salini Impregilo será la encargada de construir la infraestructura, que prevé tener lista en seis años. (Ver noticias 19-10-2018 y 19-09-2019). Posteriormente, Renfe se encargará de su mantenimiento y de operar los trenes entre ambas ciudades tejanas desde 2026 hasta 2042.

En la fase de diseño y construcción (hasta 2026) la operadora española obtendrá 311 millones de dólares en concepto de supervisión y consultoría de la infraestructura, y durante los años de operación y mantenimiento —entre 2026 y 2042— los ingresos esperados suman 5.611 millones de dólares.

El consorcio privado Texas Central podría plantearse también ampliar la línea de alta velocidad hasta las ciudades de Austin y San Antonio, con la consiguiente posibilidad de ampliar la colaboración entre ambas compañías.

Primer tren de alta velocidad de EE.UU.

El tren de alta velocidad entre Houston y Dallas/Fort Worth constituye el primero de Estados Unidos y conectará estas dos ciudades, a 386 kilómetros de distancia, en menos de noventa minutos.

Además de las estaciones de Dallas/Fort Worth y Houston, contará con una estación intermedia en Brazos Valley. Todas las estaciones estarán conectadas a la red de autopistas y a los sistemas de transporte público, y contarán con amplias zonas de aparcamiento.

Proyecto 100 por cien capital privado

El tren de alta velocidad de Texas está promovido por Texas Central Partners, LLC (Texas Central), empresa privada apoyada por inversores y que prevé desarrollar el proyecto sin fondos públicos (estatales o federales). Registrada como empresa ferroviaria, ha trabajado desde 2014 con las autoridades federales y estatales para desarrollar un proyecto que prevé conectar la cuarta y la quinta regiones económicas más grandes de Estados Unidos.

Según prevé Texas Central, la línea de alta velocidad generará unos beneficios económicos en el estado de Texas que podrían alcanzar los 36.000 millones de dólares durante los próximos veinticinco años, incluyendo la creación de 10.000 puestos de trabajo al año en la fase de construcción y unos 1.500 puestos de trabajo permanentes una vez entre en servicio la línea. Una parte de este empleo, aún por concretar, corresponderá a profesionales españoles.

El tren de alta velocidad de Texas es el primer proyecto de alta velocidad ferroviaria del mundo 100 por cien privado, lo que pone de manifiesto la viabilidad del negocio de la alta velocidad. Texas, un Estado referente históricamente en el desarrollo de combustibles fósiles, se convierte así en el pionero en EE.UU. en apostar por un sistema de movilidad sostenible con el medio ambiente.