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El metropolitano sevillano consume energía cien por cien procedente de fuentes renovables

Metro de Sevilla ha reducido el consumo de energía en un 31,3 por ciento en los últimos siete años, un dato que convierte al suburbano en un ejemplo de eficiencia energética en el conjunto de los transportes públicos metropolitanos. La reducción de la factura energética se produce pese a que la demanda se ha incrementado en un 21 por ciento —de 14 millones de viajeros en 2012 a cerca de 17 millones en 2019.


Metro de Sevilla reduce el consumo de energía un 31 por ciento desde 2012, pese al aumento sostenido de la demanda
 
 
 

(19/02/2020)  

Entre 2012 y 2019 se ha pasado de 20,3 a 13,9 gigavatios/hora, dato que equivale a que el consumo medio por usuario haya descendido de 1,44 a 0,80 kilovatios/hora (kwh). El suministro eléctrico de Metro de Sevilla está contratado con una empresa comercializadora de energía cien por cien procedente de fuentes renovable, con certificado de garantía en origen, por lo que las emisiones de CO2 a la atmósfera que se pudieran derivar del proceso de producción de la energía son inexistentes.

Medidas de ahorro energético implementadas

Asimismo, en los últimos años Metro de Sevilla ha puesto en marcha una batería de medidas que optimizan el consumo.

Entre ellas que destacan las que se han aplicado en los sistemas de alimentación eléctrica para maximizar la recuperación de la energía que se produce durante el frenado, las mejoras en el software para que la conducción de los trenes sea más suave, evitando cambios bruscos de velocidad, y la utilización de tecnologías eficientes, como los variadores de frecuencia para mejorar la eficiencia de todas las máquinas rotativas o el empleo de luminarias leds en todas las estaciones.

Reducción de emisiones contaminantes

Además, el Metro de Sevilla contribuye a la mejora de la calidad del aire y reduce el impacto ambiental que produce la movilidad de las personas en el área metropolitana. Así, los casi 17 millones de desplazamientos registrados en 2019 han supuesto dejar de emitir 9.925 toneladas de dióxido de carbono que se habrían arrojado a la atmósfera con el vehículo privado.

Antes de su puesta en servicio, los usuarios de Metro de Sevilla recurrían al vehículo privado en el 40,7 por ciento de los casos, frente a otro 40 por ciento que hacía uso de otros medio de transportes colectivo, como el autobús.

Si la línea 1 no existiera y estos trayectos se realizaran en los otros modos, de acuerdo a los porcentajes expuestos, el volumen de viajeros que ahora transporta el suburbano habría generado 2.141 toneladas CO2 por desplazamientos en autobús y 7.783 toneladas de CO2 por efectuar el trayecto en coche, de acuerdo con los ratios medios de emisión de estos vehículos.

Aun siendo importante este ahorro para combatir el cambio climático, destaca también la disminución de otras emisiones contaminantes derivada del uso del metro, como las 9,08 toneladas de óxido de nitrógeno y las 0,8 toneladas de partículas en suspensión que se han evitado, emisiones que afectan a la salud de las personas, provocando problemas cardiovasculares y otras enfermedades, como el asma.