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La hoy denominada Base de Mantenimiento Integral, fue inaugurada en septiembre de 1967

El pasado domingo se celebró con una jornada de puertas abiertas el cincuenta aniversario de la Base de Mantenimiento Integral de Renfe Fabricación y Mantenimiento en Villaverde bajo, en Madrid.


Celebración del cincuentenario del Taller de Villaverde
 
 
 

(11/10/2017)  

La jornada de puertas abiertas con que se celebraban los cincuenta años de estas instalaciones industriales inauguradas en septiembre de 1967, contó con la colaboración de la Fundación de los Ferrocarriles Españoles de cuyo Museo de Madrid-Delicias se expuso material histórico que fue atendido en el Taller a lo largo de su historia. La jornada atrajo con actividades diversas a los trabajadores del taller y sus familias, directivos de Renfe, y aficionados al ferrocarril.

Villaverde

La Base de Mantenimiento Integral de Villaverde, antes Taller Central de Reparaciones, tiene su origen en los Talleres Autónomos de Villaverde, cuya construcción se inició en 1964 en el marco del Plan Decenal de Modernización, para la reparación de material diesel y eléctrico (Ver número 621, de septiembre de 2017, de la versión impresa de Vía Libre).

Su labor era las grandes reparaciones, reparaciones accidentales importantes, ciertas reparaciones limitadas y también a la revisión general de los conjuntos para las reparaciones parciales ejecutadas en los Depósitos. Más de 310 millones de pesetas se destinaron en 1965 y 1966 a Villaverde que en 1967 pudo comenzar su actividad como  Talleres Autónomos.

Instalaciones

El Taller de Locomotoras de Villaverde, distribuido en planta sobre 265.927 metros cuadrados de los que 48.054 correspondían a superficie cubierta, estaba entre los más modernos y con mayor capacidad de producción de las instalaciones ferroviarias de ese tipo de Europa.

Las instalaciones que fueron completándose progresivamente a lo largo del tiempo, tenían acceso ferroviario desde la estación de Villaverde Bajo y el apeadero de Los Ángeles, y contaban con dos conjuntos de edificaciones, el primero lo formaban el taller de locomotoras y el taller eléctrico, con sus instalaciones anejas y edificios de servicios y el segundo instalaciones y dependencias auxiliares.

El taller de locomotoras, núcleo de las instalaciones contaba con 29.700 metros cuadrados de superficie y 32 vías con accesos directos al exterior  en la sección de cajas.  Las secciones auxiliares, donde se reparaban los distintos elementos de las máquinas como ejes, bogies o motores, ocupaban dieciocho naves perpendiculares a la de cajas.

Junto a este edificio, naves auxiliares de carpintería y tapicería,  la nave de pruebas y puesta a punto, la nave de limpieza y la nave de almacenaje de combustibles y aceites. En el lado oeste, el taller eléctrico con tres naves en planta baja destinadas a grandes intervenciones en máquinas eléctricas y una más en la alta para reparación de componentes.

Equipos

Villaverde tenía su propia central térmica, alimentada por fuel, para calefacción, con cortinas de aire caliente automáticas en sus puertas y con una red de agua refrigerada con veintiuna fuentes distribuidas por su superficie. La potencia eléctrica en los transformadores era de 2.800 K. V. A., con salida a 380 voltios y la potencia instalada en alumbrado de 300 KW.

El taller disponía de más de dos centenares de máquinas auxiliares y máquinas-herramienta, entre carros transbordadores, puentes-grúa, tractores eléctricos de arrastre, máquinas de lavado de piezas, remolques de plataforma, caminos de rodillos, plumas, equipos hidráulicos, fresadoras, mandrinadoras, rectificadoras para cigüeñales, tornos de rueda, etcétera. (Fotos: Gonzalo Rubio)